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  Los Planetas transpersonales, mirando más allá del ego

Los Planetas transpersonales, mirando más allá del ego

Planetas Transpersonales  La realidad que nos rodea no es sólo producto de una sociedad en crisis. Hay “otras realidades” que vienen desde afuera, desde el Cosmos, que están desarticulando las viejas estructuras de vida en el planeta. Comprender los cambios nos ayudará a salir del sufrimiento, representado por el viejo mundo que se derrumba y comenzar a crear el nuevo mundo que habitaremos según leyes más acordes con la naturaleza. Muchos están sintiendo la necesidad de encontrar un nuevo sentido de la vida. Los planetas transpersonales  Urano, Neptuno y Plutón describen este nuevo tiempo en la conciencia colectiva, son un reto para nuestra antigua manera de ser.

Cuando levantamos una Carta Natal y estudiamos las influencias planetarias consideramos a la persona y al sistema solar como una sola entidad, puesto que si nos alejáramos varios millones de kilómetros de nuestro sistema, veríamos un punto luminoso que corresponde a nuestro Sol y todo un conjunto de planetas en torno a el, pero como un solo ente y no como un hombre en el centro y los planetas amenazantes a su alrededor. En este sentido de la perspectiva, el individuo es precisamente el más insignificante de los elementos y en todo caso el sistema entero nos contiene. No podemos por tanto hablar de influencias de unos sobre otro sino de interacciones de todo el conjunto.

Los planetas son entidades vivas regidas por un conjunto de entidades o "logos planetarios" que actúan con inteligencia para realizar sus competencias contribuyendo a la marcha del sistema solar. Con estos logos planetarios podemos establecer un lenguaje agresivo o de comprensión, de defensa o de violencia, pero a mayor evolución personal, se consigue interaccionar  mejor con los planetas en cada Carta Natal hasta el punto de suprimir la mal llamada "influencia"  por la "intercomunicación" o "simpatía" de elementos, hechos y voluntades.

El  ser humano, en su camino de crecimiento personal, primero debe ordenar su vida en el plano terrestre. Para ello tiene que organizar su conciencia a través de la comprensión de siete planetas: desde el Sol hasta Saturno, que son los encargados  de mostrarle quien es y con que capacidades personales ha llegado a esta vida. Por lo cual los llamamos planetas personales. Luego comienza el proceso de integrar a los otros tres planetas que lo habilitan para comprender una realidad mayor a sí mismo. Es por ello que Urano, Neptuno y Plutón son llamados transpersonales. Considerar la importancia de los planetas transpersonales en la vida de los individuos es dar un paso más en esta interacción de energías con el cosmos.

Hagamos una breve reseña para insertar estos planetas en la historia de la humanidad. En la antigüedad, el astrónomo Ptolomeo sostenía que la Tierra era el centro del Universo, el hombre sólo podía ver y comprender hasta donde llegaba su vista sobre el horizonte. Copérnico en 1543 demuestra que el Sol es el centro del sistema planetario y nosotros giramos alrededor de él, la mirada se extiende hacia el cielo. En esa época sólo se conocían los planetas hasta Saturno y la vida estaba limitada a la subsistencia biológica.

En 1781, cuando se descubre Urano, la vibración de este planeta comienza a ser captada por las mentes más avanzadas de la época. Urano activa las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, que fue el lema de la Revolución Francesa y dio lugar a grandes transformaciones sociales, políticas y culturales que llegaron hasta nuestros tiempos. Urano es el planeta que se relaciona con la energía eléctrica, los primeros experimentos de conductividad y electricidad comienzan en esta época .En el momento de su descubrimiento transitaba por la constelación de Acuario.

Neptuno fue descubierto en 1846, la energía de este planeta se asocia con la espiritualidad, la exploración de los mundos no físicos, como la psiquis humana, los paraísos artificiales (drogas, estupefacientes). Surge una nueva mirada hacia el ser humano a través de la psicología, los mundos extrasensoriales y los fenómenos mediúnicos. Así como Neptuno es el planeta de las profundidades ilimitadas, desde las profundidades de la tierra emerge otra fuente de energía: el gas.

En 1930 es descubierto Plutón, planeta asociado con la desintegración de la materia para la reintegración espiritual del ser humano. Aparece la energía atómica, 15 años después, el mundo conoce el poder de Plutón con la primera bomba atómica.¿Comienza la destrucción de esta civilización? ¿O Plutón es el que abre el camino para nuevas exploraciones interdimensionales?

 Estos tres tipos de energías que usamos en nuestra vida cotidiana están  asociadas con la frecuencia vibratoria de un planeta. Estas fuentes de energía estaban dentro de la tierra, sólo cuando la conciencia de la humanidad avanza en su propia evolución  puede ver cada vez más lejos y toma conciencia de realidades más sutiles. Antes de 1700 se iluminaban con una vela y se calentaban con leña, estos son materiales densos. Luego apareció la electricidad, tan sutil que pasa por un cable dentro de la pared. El gas es más sutil aún, se evapora sino le damos un fuerte continente. Lo mismo sucede con la energía  atómica si no es manejada correctamente. Actualmente tenemos comunicaciones satelitales instantáneas y la maravilla de Internet. Las energías de los llamados planetas transpersonales son quienes interactúan en la mente humana despertando el potencial creador para facilitar la incorporación de realidades más allá del yo personal.

Urano, es el primer escalón al que asciende el ser para aventurarse en su propia trascendencia. Es el portador de lo nuevo, de otras ideas que cautivan a la mente. Es la manifestación de compartir objetivos comunes o una visión similar del mundo, esto no implica una fusión de nuestra identidad en el grupo o con lo otros, sino de participar sin perder la individualidad y la libertad. Es el despertar de una aguda conciencia social que impulsa la participación comprometida y responsable en la vida comunitaria.  Es el enlazador de la conciencia humana y la conciencia superior para entrar en  la Realidad esencial de nuestro Ser. Despierta potenciales superiores que están latentes en todo ser: la intuición, la telepatía, la televidencia y el conocimiento por simple contacto  con la Fuente Universal.

Cuando el ser comprende la realidad trascendente de la vida, busca actualizar la vida universal en la vida cotidiana: para ello, animado por una fuerza mágica y sublime, quiere crear una nueva realidad armonizando cielo y tierra. Pero debe liberarse y liberar a los otros de trabas, normas y convencionalismos sociales que atan y limitan toda posibilidad de expansión de la conciencia y de libertad espiritual. La energía uraniana fluye vivificante sobre todos los individuos que buscan unirse fraternalmente y establecer una verdadera solidaridad humana en la convivencia social, por puro amor, sin ningún tipo de convención o compromiso. Estos seres poseen un indiscutido sentido de responsabilidad trascendente y cósmica. Sus actos, sentimientos y pensamientos inducen constantemente la sensación de realidad de la vida universal y proporciona pruebas tangibles de la vida en otras dimensiones. Su heroica espiritualidad los convierte en paladines de la justicia social, imprimen su originalísimo sello en todo cuanto realizan. Son innovadores, creadores geniales de formas e ideas. Ultramodernos y futuristas. Rompen las trabas y realiza la obra trascendente aquí, en la Tierra. Urano capacita para la psicología transpersonal, la terapéutica natural y el astroanálisis      

Neptuno es el centro de conciencia más etéreo que posee el Ser humano dentro de su organización temporal, esta situado a la altura de su glándula pineal, sobre la cabeza, por este centro se regula las energías cósmicas –magnéticas que compenetran y circunda a toda célula. La manifestación conciente de esta vibración expande al Alma hacia un estado de Amor infinito, su exquisita sensibilidad capta y expresa las ideas principio del Universo participando de la conciencia eterna a través la vida humana. También estimula la imaginación creadora, nos hace más receptivos a lo imaginario y místico e inspira una visión utópica que puede motivarnos para incorporarnos a causas humanitarias, sociales o espirituales.

Neptuno representa aquella parte de nosotros que necesita disolver las fronteras que impiden un acercamiento con el resto de la vida, para esto tenemos que renunciar hasta cierto punto a nuestro ego, a nuestro sentimiento de ser un “yo “aparte; estos estados de la conciencia pueden presentarse confusos al no saber ya lo que queremos de la vida, aprender a renunciar es una lección neptuniana, nuestros intereses personales necesitan disolverse en la compasión, en la solidaridad con quienes compartimos el planeta. En este punto el alma se expande y llega a captar la esencia del amor universal. Tiene la visión del universo a través de sus estados iluminativos. Su exquisita sensibilidad capta y expresa la formidable energía cósmica; comprende que fuera de la materia, en los mundos más sutiles, el amor es la energía cohesionante de todo lo creado.

Quien está animado por este Amor Infinito participa de la vida eterna desde su condición humana. Actualiza aquí en la tierra la belleza ideal, el amor altruista y colabora incansablemente para la elevación espiritual de la raza. Su hipersensibilidad les permite captar el Psiquismo Cósmico y las Ideas Principio del Universo. Cuanto ser se esfuerce por vivir la armonía universal y trascender sus límites humanos, está participando de esta frecuencia.

Plutón  es el siguiente escalón que debe alcanzar  el individuo que ha comprendido y participa ya del Amor Universal, indicado por Neptuno. Es la reintegración, la unión de la conciencia individual con la conciencia divina, del Ser con el Cosmos. Esto se logra cuando el ser ya comprende que no sólo está cumpliendo una etapa evolutiva a nivel terrestre, sino que también cumple con la evolución a nivel celeste, y tiene conciencia de que es UNA parte del GRAN SER.

La sutilísima energía de Plutón en el plano material actúa como transformadora y regeneradora de normas, ideas, formas; disuelve el plano material en todos sus aspectos para que el Ser pueda conciliar su Esencia con la Esencia Eterna.

Plutón genera cambios revolucionarios. Aunque con una mano destruye y aniquila, con la otra está dispuesto a construir sobre bases diferentes. Es como un volcán que estalla y deja correr su lava incandescente, pero luego deja una tierra fértil para cultivar. Gracias a los tránsitos y aspectos plutonianos nuestro ser puede liberarse de pesadas estructuras adquiridas para continuar más liviano su camino de crecimiento. Plutón nos lleva a las tinieblas de nuestro propio inconciente para barrer lo que ya no sirve y así poder reconocer otros potenciales escondidos allí. Finalmente, después de una experiencia plutoniana, el alma descubre cuanta sabiduría interior logró y cuanta fuerza es capaz de manifestar para actuar trascendiendo todas las limitaciones, doctrinas e intereses creados.

Como conclusión, en el siglo XXI nuestra visión se expande más allá de los límites de nuestro sistema solar y nos observamos participando de una vida galáctica. La mente humana se amplía en una jerarquizada organización cósmica. Salimos de nuestro yo pequeño y problematizado para comprender que estamos dentro de un orden cósmico que aporta sentido a la vida.  La desorientación actual de muchos individuos es producto del desconocimiento al no poder reconocer el ORDEN SUPERIOR donde nuestra vida puede realizarse creativamente.

 

Prof. Jorge Saco
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