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  ¿Cuando nos dirán la verdad de una vez por todas?

Las mentiras y la censura que tratan de encubrir
la severidad del cambio climático

Sucedió durante los primeros años del actual gobierno de los Estados Unidos. Una línea del informe "Nuestro Cambiante Planeta" que decía que la tierra está viviendo grandes cambios, fue sustituida por otra en donde se sugería que podrían vivirse grandes cambios.

Un párrafo donde se afirmaba que la producción energética contribuye al calentamiento fue suprimido. Una tras otra, toda evidencia políticamente inconveniente sobre calentamiento global fue eliminada, mutilada o transformada.

De hecho, en un estudio sobre el calentamiento global, se hizo desaparecer el término calentamiento global. En un caso se pidió que se hicieran hasta cuatrocientas modificaciones de último minuto que cambiaban sensiblemente el sentido del texto.

El responsable de esta corrección editorial fue Philip Cooney, jefe de asesores del Consejo para la Calidad Ambiental. No es científico sino abogado. Antes de ocupar ese puesto trabajó como cabildero del Instituto Americano del Petróleo, agrupación que aglutina los intereses de la industria petrolera y que ahora trabaja en Exxon Mobil.

La actitud de Cooney expresa un hecho más profundo que el de la simple censura sobre este asunto: el enorme desprecio de la Casa Blanca hacia la ciencia. De hecho, la administración Bush ha animado el cuestionamiento de la teoría de la evolución en el sistema escolar y ha protegido a los creacionistas.

Entre las víctimas de Cooney se encuentra el científico Rick Piltz, quien durante años ayudó a escribir "Nuestro cambiante planeta", y trabajó para el Programa Científico sobre Cambio Climático. La reescritura de sus informes por parte de la Casa Blanca procuraba un objetivo: hacer aparecer el calentamiento global menos desafiante. Piltz denunció la manipulación semántica y renunció.

James Hansen es uno de los más destacados investigadores sobre cambio climático. Dirige el instituto que la NASA creó para el estudio del clima. Dice que "los políticos están reescribiendo la ciencia".

Asegura que la administración está bloqueando un mensaje crucial: la humanidad prácticamente no le queda tiempo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero antes de que el calentamiento global se convierta en un proceso imparable.

Estamos muy cerca de llegar a un período de mutación irreversible y descontrolada "En mis tres décadas de trabajar para el gobierno -advierte- nunca he sido testigo de tantas restricciones para que los científicos se puedan comunicar con el público." Y denuncia: "No tengo la posibilidad de comunicarme libremente con la prensa."

No son los únicos investigadores que han sufrido censura. En un sondeo entre mil 600 científicos gubernamentales realizado por la Union of Concerned Scientists, se concluye que el cuarenta y seis por ciento de los encuestados fueron advertidos de no usar conceptos como calentamiento global en sus informes.

El cuarenta y tres por ciento dijo que sus trabajos fueron revisados y sus conclusiones alteradas. En los hechos, se ha prohibido el uso de términos como calentamiento global o cambio de clima en los reportes oficiales.

El Comité de Supervisión y Reforma del gobierno de Estados Unidos presentó un informe en el que muestra que la actual administración ha manipulado y censurado sistemáticamente información científica relacionada con el calentamiento global con el objetivo de disminuir sus riesgos.

Han censurado testimonios sobre las causas y efectos de este fenómeno, controlado el acceso a los medios de comunicación y editado los informes científicos para presentar el asunto como una cuestión de diferencia de opiniones y no de hechos.

El informe del Comité deja entrever algunos de los motivos subyacentes en este comportamiento: "En 1998, el Instituto Americano del Petróleo elaboró un Plan de Comunicación en donde se afirmaba que ‘alcanzarían la victoria si consiguiesen sembrar entre los ciudadanos la incertidumbre sobre el cambio climático, y que el reconocimiento de esta incertidumbre formase parte del punto de vista convencional del público. '"

No hace falta ser muy perspicaz para concluir que el grupo de interés de la industria petrolera tuvo éxito en su empresa.

Sin embargo, no todos los investigadores tienen las convicciones de Hansen y Piltz. Los grandes intereses han encontrado científicos dispuestos a cuestionar la teoría del calentamiento global, e incluso, a calificarla de ecomentiras.

La propaganda corporativa presenta a los científicos que alertan sobre los peligros de esta amenaza como personajes ambiciosos, deshonestos e indignos de confianza. La leyenda negra construida a su alrededor señala que distorsionan los hechos científicos para engrosar los subsidios a la investigación que realizan. Curiosa ironía en un país en el que las corporaciones petroleras tienen un enorme poder.

Esta animadversión contra el lenguaje de la biosfera y a favor del lenguaje monetario del mercado, fue recientemente recordada por el presidente de la República Checa Vaclav Klaus. Escribió en el Financial Times un artículo titulado "La libertad, y no el clima, es lo que está bajo amenaza."

Allí dice: "Como alguien que ha vivido bajo el comunismo la mayor parte de su vida, me siento obligado a decir que actualmente veo una mayor amenaza a la libertad, a la democracia, a la economía de mercado y a la prosperidad, procedente del ecologismo, no del comunismo. Esta ideología pretende reemplazar la libertad y la evolución natural de la humanidad por una especie de planificación global centralizada."

Sin embargo, a pesar de la cruzada antiecológica el cambio climático ya no es una mera hipótesis o una opinión, sino un hecho científicamente comprobado.

Las evidencias son sólidas: sólo durante los últimos treinta años la temperatura promedio de la superficie terrestre aumentó 0.6 grados centígrados; se modificaron el inicio, la duración y el final de las estaciones; aumentó en diez centímetros el nivel del mar debido al aumento de la temperatura de los océanos y al derretimiento y retracción de los glaciares.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC ), creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y la Organización Meteorológica Mundial, ha proyectado escenarios futuros bajo distintas variables a pesar de que los modelos elaborados tienen un alto grado de incertidumbre en el detalle, no hay duda de que la temperatura continuará elevándose.

Durante un programa que el canal 4 de la televisión británica proyectó titulado El gran engaño del calentamiento global, Níger Calder, ex director de New Scientist, aseguró:

"Lo que me asombra, tras toda la vida dedicada al periodismo, es ver cómo los más elementales principios del periodismo parecieran haber sido olvidados en este asunto [...] tenemos toda una nueva generación de periodistas dedicados al tema medioambiental. Si la historia del calentamiento global se va a la papelera, lo mismo pasará con sus trabajos. Es así de crudo. De manera que la información tiene que hacerse más y más histérica [...] Tienen la necesidad de ser más y más estridentes."

Kristen Neiling
Agencia CPLNews ®

 


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