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  NO MÁS SANGRE EN LA PLAZA DE TOROS - por Isabella Di Carlo

 

NO MÁS SANGRE EN LA PLAZA DE TOROS

A pocos días del Plenilunio de Leo, el 28 de Julio de 2010, el Parlamento autonómico de Cataluña veta definitivamente las corridas de toros.  Es todo un símbolo. Veámoslo.

Tres grandes elementos confluyen:

  • 1. Leo rige el corazón.
  • 2. Leo como parte de la Cruz Fija está íntimamente vinculado al eje Tauro- Escorpio.
  • 3. Leo como parte de la Cruz Fija posibilita expresar Acuario, el signo bajo cuya radiación estamos y estaremos los próximos dos mil años.

El eje Tauro-Escorpio es el eje del deseo, matar al toro del deseo es el trabajo que iniciamos en Tauro y culminamos en Escorpio. Lo que la muerte del deseo significa es que el discípulo supera todo deseo egoísta y vive en la ardiente aspiración (el fuego del alma, el "deseo" del alma).

No es sencillo para España prescindir de sus corridas de toros ya que son todo un símbolo para la nación. Sin embargo una parte de España lo ha logrado y quizás no esté lejos el día en que toda España lo logre. Creo que debemos ver en la recogida de las 180.000 firmas necesarias para elevar la ley al Parlamento, y en la votación favorable del mismo, el triunfo de todos los que meditan por el Plan.

Somos el cuarto reino de la Naturaleza y, según la tradición, lo que nos hace hombres realmente es conquistar el cuarto centro de la consciencia: Anahata, el corazón. En el corazón el hombre reconoce su trayectoria y descubre que los otros tres reinos de la Naturaleza habitan en él.

Reconoce dentro de sí al Reino Mineral, toda la tabla periódica vibrando en su ser, construyendo su cuerpo físico, ese cuerpo vertical que es antena entre el cielo y la tierra.

Reconoce en su interior al Reino Vegetal, lo descubre en su sensibilidad y sus funciones vegetativas, y sabe que su perfume no es ya el de las corolas preñadas de vida, y su colorido no es ya el de los pétalos que acarician la luz. Sabe que aroma, si sus emociones son amorosas y pinta la acuarela de su vida con sus acciones.

Reconoce en su movimiento la fuerza de su instinto al Tercer Reino y quedándose con la fuerza va más allá del instinto, se sabe manada y bandada a la vez que se sabe individual, único e irrepetible. En el corazón, el hombre se sabe humanidad, sabe que es una fuerza poderosa de la evolución y que con sus acciones puede crear o puede destruir. En el corazón, el cuarto reino nutre de luz al tercero y asciende al quinto, el reino de las almas. 

Quizás la votación del Parlamento nos habla de que vamos comprendiendo que la superioridad del hombre no se demuestra en el acto de vencer a la fuerza bruta del toro, sino en poder vencer su propia brutalidad interior. No es matando al toro afuera como somos heroicos. No es vitoreando al torero, ni clamando por el rabo y las orejas, como celebramos la maestría sobre el instinto. Es viendo en el toro y en el perro y el delfín al hermano como somos realmente humanos. Es respetando toda la naturaleza y sabiendo que llevamos en nosotros toda la historia de la evolución condensada, como somos en verdad superiores.

Que recojamos nuevas firmas y por decreto parlamentario y sin decreto, en las plazas de toros y en la intimidad del hogar, toda forma de brutalidad cese. Que seamos en verdad el cuarto reino, el puente. Que el egoísmo, la codicia, el materialismo y la instintividad asciendan, que el fuego del corazón los transmute y muera el toro del deseo. 

Que la nota de Leo alcance todos los brazos de la Cruz y los cuatro puntos cardinales vean al hombre ascender a su corazón, Anahata, el centro del amor.

Isabella Di Carlo - Psicóloga y Escritora (anahataediciones.com)


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