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EFT Tapping en Córdoba - 18 19 de Marzo

SANACION RECONECTIVA
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  La Prosperidad del Trabajador de la Luz - por Federico Acosta

La Prosperidad del Trabajador de la Luz
Por Federico Acosta

"La abundancia del universo cuando se derrama, se manifiesta en todas las dimensiones del ser.
A esto se llama la completud".

"Todo aquel que participa de un proceso de amor debe dar algo de si para seguir incrementando su luz".


 

¿El trabajador de la luz debe cobrar por sus servicios?

Cuando la conciencia del hombre dormido empieza su proceso de transformación para convertirse en un dador de la luz, se despiertan infinitas luces y destellos de agradecimiento y amor que envuelven al ser en un océano de plenitud tal que desea salir a revelarlo a los cuatro vientos. En su interior sabe que algo perdido ha sido recuperado. Con el paso del tiempo esa intensidad alcanza un equilibrio y su interés lo lleva a formarse de un modo más conciente para ayudar a los demás y esto le demanda tiempo, esfuerzo y dinero. Entonces debe renunciar a ciertos hábitos y conductas porque esa fuerza de luz que ha sido liberada le solicita más atención, tiempo y dedicación. Así llega un momento -a todos los que realmente los empuja el deseo de servir a los demás- que se le presentara uno de los mayores obstáculos que debe enfrentar: ¿puedo vivir de este servicio?, ¿es un trabajo? Y luego ¿Debo cobrar o no por un trabajo donde el amor y la gratuidad son los principales valores? Es un tema aparentemente trivial e intimo, pero en verdad es capital para el desarrollo de su misión. Porque en un punto, este conflicto, es un trance que el universo también debe sortear para evolucionar.


Todo participa del incesante flujo del dar y recibir

La ley cósmica del dar y recibir dice que cuando damos algo tenemos el derecho de recibir algo del mismo valor y aun multiplicado. ¿Pero quien dice que algo es valioso o no?, cada ser lo hace. Por ello esta ley se cumple en toda su dimensión cuando aquello que damos tiene un valor para aquel que lo da, porque es una parte de él a lo que renuncia y renunciar siempre cuesta. Pero también debe poseer un valor para aquel que lo recibe. Sobre esto, la historia de los hombres nos ha revelado que sobresalen tres elementos a la hora de concentrar especialmente nuestra atención y valoración hacia algo; son: El tiempo que le dedicamos, el conocimiento que buscamos y el dinero que esperamos a cambio. Cobrar dinero por los servicios de un trabajador de la luz, cuando fue recibido en un contexto de amor, paz y gratuidad, ¿forma parte de este mismo flujo universal? Claro que si, pero solo es una posibilidad del incesante dar y recibir del universo, no la única.
Una posibilidad de las muchas que hay para practicar la ley universal del compartir.
¿Por qué entonces despierta tanta duda y rechazo que un trabajador de la luz elija cobrar dinero por sus servicios? En este punto volvemos a encontrarnos con la dualidad y a ver como influye en la mente y se apodera de la cultura. El objetivo de la dualidad, como siempre, es dividir, debilitar, y en este caso, lo hace tanto con la tarea del trabajador de la luz como en el efecto de sanación que provocara en quien necesita liberarse para despertar.

Nuestra mente, nuestras culpas y el dinero

Vivimos y somos productos de redes mentales. Primero de la mente de nuestros padres y ellos de la mente de un tiempo y una cultura determinada, donde la dualidad es el signo de todas las cosas. La mente es una fuerza que forma y delimita interna y externamente la realidad de la conciencia humana. Una fuerza que trasforma y determina modos de pensar y percibir. Nos impone modos de sentir, pensar y actuar, es su manera de expresarse y ordenar el mundo. Muchas veces sirve para disminuir el caos que nos rodea, pero otras, para crearlo y coartar nuestra evolución. En ella existe una semilla que fue plantada hace mucho tiempo por la cultura. Esta semilla es la que genera el principal dilema que enfrenta el trabajador de la luz a la hora de pensar si "merece" cobrar por su servicio. Es la misma semilla que esta en la mente del ser humano que lo necesita y busca sus servicios, pues también él permanece bajo el influjo de esta cultura. Esta semilla es la idea judeo-cristiano que se difundió sobre el dinero. Si queremos ser luz, es preciso que nos liberemos de esta red de culpas y prejuicios que sostiene viciosamente un caudal importante de nuestra energía y comprendamos lo que Jesús realmente enseño sobre el dinero. Jesús no condenaba al dinero, condenaba al culto que lo transformaba en la máxima autoridad de la vida. A su centralidad en la existencia humana, al ponerlo sobre todas las cosas, incluso sobre nosotros mismos. Porque de esta forma el alma del hombre puede perderse, volviéndose un ser mezquino, violento y parcial. Haciéndolo renunciar a su vocación de servicio y debilitándolo en una competencia ilusoria hasta enfermarlo. El sabía esto y sobre eso nos alerto. Jesús no enseñaba: "Sean pobres para llegar a Dios", el dijo: sean humildes y conocerán Dios. La humildad es una virtud del alma, la pobreza un mal que corroe al cuerpo, la mente y el espíritu. El dinero no es malo o bueno, solo es un medio y que sea malo o bueno lo determina el alma de cada hombre por el uso que este le da. Lo que un trabajador de la luz hace no tiene precio, el amor no tiene precio. Nadie pone en duda esto, pero recuperar nuestra libertad requiere de un acto de renuncia a los dominios del mundo que nos manejan y esto muchas veces se alcanza desprendiéndonos de aquello que mas valor le damos, porque si eso que mas valoramos no somos nosotros y nuestra salud espiritual, en verdad ahí se oculta aquello a lo que estamos sometidos. Ama a dios por sobre todas las cosas es el primer mandamiento y hoy sabemos que dios donde mas brilla y se expresa es en nosotros mismos. Solo comprendiendo de este modo la vida volveremos a nuestro hogar. El hogar esta dispuesto solo para el ser libre, no podemos ir ahí con nuestras cadenas y sombras, no podemos. Dios es amor en abundancia y en esa abundancia tienen derecho a participar todos sus hijos y como dios es el uno y todo absoluto, su presencia debe verse reflejada en cada dimensión nuestra vida: espiritual, mental, emocional y también material.

El Don de los trabajadores de la luz

El trabajo del hombre es un talento que dios (el universo) deposito en todos los seres para curarse y hacer evolucionar a su raza. Cada uno posee esta semilla. Pero hasta que la gran mayoría de los hombres se decida a abandonar sus viejos prejuicios, temores y estructuras mentales, los trabajadores de la luz tendrán que continuar haciendo un trabajo especial para que la luz no se extinga y ese trabajo demanda tiempo, cuerpo y alma. Es una verdadera vocación hacia la vida. Una profesión que con el paso del tiempo será valorada en toda su dimensión porque se verá lo que hizo en la raza humana. No existen las separaciones en la luz, solo subsisten en la mente dual y desconectada del hombre dominado por una conciencia baja frecuencia de servicio a sí mismo. Uno de los mayores trabajadores de la luz enseño hace tiempo: "El obrero es merecedor de su salario". Él, que fue uno de los mayores difusores del amor, sabía que de esta forma serian dignos el trabajo y el trabajador. Porque es cierto que: No solo de pan vive el hombre, pero tampoco sin el.

Una última reflexión para los trabajadores de la luz: Para no olvidarnos de quienes somos, no debemos dejar de hacer aquello que nos identifica. Tengamos siempre presente que el bien más preciado que poseemos como trabajador de la luz, es precisamente la luz que llevamos dentro y que se alimenta del amor al servicio que ofrecemos mas allá de este mundo. No somos de este mundo fugaz y mezquino, pues no lo seamos entonces. Esto es parte de nuestra mayor abundancia y lo que nos permitirá seguir extendiendo nuestra luz. Eres un trabajador de la luz, tu deber natural es con el amor cuya expresión más pura es la paz del alma y entre los hombres. Cada vez que contemples que un lugar necesita de tu armonía y luz, entrégala en primer lugar y sobre todas las cosas por amor. De este modo reconocerán a la conciencia que guía a un trabajador de la luz de aquella que posee a un hombre cuya mente esta esclavizada por la dualidad y la ambición en una dimensión inferior.

 

"Mientras caminaban por un bosque milenario un alumno y su maestro mantenían la siguiente conversación:
El Alumno pregunto: ¿Maestro, que es compartir?
El maestro respondió: Dar partes de ti."

 


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